Un experimento llevado a cabo en Gran Bretaña, Suecia e Italia demostró que los celulares son herramientas efectivas a la hora de tentar a los adultos jóvenes desempleados a volver a estudiar. A estas personas se les facilitaron distintos dispositivos portátiles programados con juegos y materiales de aprendizaje, y en la mayoría de los casos, redescubrieron el entusiasmo por la educación.
Cuando se consultó por el proyecto a Jill Attewell; directora de “m-learning” en Gran Bretaña; nos dijo: “Hay muchas maneras diferentes de aprender. No todo el mundo encaja en el aula tradicional. Lo que nos propusimos descubrir era si podíamos utilizar el interés y el entusiasmo de los jóvenes por la tecnología celular, y de ahí entusiasmarlos e involucrarse en el aprendizaje”. “Es evidente que los teléfonos celulares y los asistentes personales (PDA’s) tienen un enorme potencial para ser utilizados como herramientas de aprendizaje. Hoy en día tenemos computadoras de bolsillo que pueden ofrecer acceso a sistemas online y servicios que son muy sofisticados. Si bien el objetivo era averiguar si este modo de aprendizaje funcionaba con los que están excluidos del sistema, claramente también puede ser aprovechado por otros grupos”.
Entre las conclusiones que se pudieron obtener con este proyecto, se destaca que el aprendizaje a través del celular puede incorporar a gente joven marginada por los métodos educativos tradicionales. Las dos terceras partes de estos jóvenes dijeron que es probable que participen en algún tipo de aprendizaje en el futuro. Y casi una tercera parte dijo haber desarrollado una actitud más positiva frente a la lectura, matemáticas y que mejoró su ortografía. El aprendizaje por celular ayudó a quitarle formalidad a la experiencia de aprendizaje. Las herramientas de aprendizaje por celular que le permitieron a los jóvenes trabajar en conjunto tuvieron buena aceptación, pero algunos valoraron la posibilidad de aprender de manera independiente y con sus propios ritmos. También ayudó a combatir la resistencia a la tecnología. Además, los dispositivos y los programas ayudaron a los jóvenes a permanecer más concentrados durante más tiempo y mejorar la confianza en sí mismos. Una de las conclusiones más interesantes, fue que a las personas que le prestaron tecnología costosa y sofisticada los ayudó a fortalecer su autoestima, a cobrar confianza y a estimular una mayor responsabilidad personal.
La Sra. Attewell agregó: “para ser efectivos, los juegos educativos deben ser diseñados y desarrollados con mucho cuidado para satisfacer las necesidades de estudiantes específicos, teniendo en cuenta sus capacidades, preferencias, objetivos de aprendizaje y el contexto en el que están aprendiendo”.
Cuando se consultó por el proyecto a Jill Attewell; directora de “m-learning” en Gran Bretaña; nos dijo: “Hay muchas maneras diferentes de aprender. No todo el mundo encaja en el aula tradicional. Lo que nos propusimos descubrir era si podíamos utilizar el interés y el entusiasmo de los jóvenes por la tecnología celular, y de ahí entusiasmarlos e involucrarse en el aprendizaje”. “Es evidente que los teléfonos celulares y los asistentes personales (PDA’s) tienen un enorme potencial para ser utilizados como herramientas de aprendizaje. Hoy en día tenemos computadoras de bolsillo que pueden ofrecer acceso a sistemas online y servicios que son muy sofisticados. Si bien el objetivo era averiguar si este modo de aprendizaje funcionaba con los que están excluidos del sistema, claramente también puede ser aprovechado por otros grupos”.
Entre las conclusiones que se pudieron obtener con este proyecto, se destaca que el aprendizaje a través del celular puede incorporar a gente joven marginada por los métodos educativos tradicionales. Las dos terceras partes de estos jóvenes dijeron que es probable que participen en algún tipo de aprendizaje en el futuro. Y casi una tercera parte dijo haber desarrollado una actitud más positiva frente a la lectura, matemáticas y que mejoró su ortografía. El aprendizaje por celular ayudó a quitarle formalidad a la experiencia de aprendizaje. Las herramientas de aprendizaje por celular que le permitieron a los jóvenes trabajar en conjunto tuvieron buena aceptación, pero algunos valoraron la posibilidad de aprender de manera independiente y con sus propios ritmos. También ayudó a combatir la resistencia a la tecnología. Además, los dispositivos y los programas ayudaron a los jóvenes a permanecer más concentrados durante más tiempo y mejorar la confianza en sí mismos. Una de las conclusiones más interesantes, fue que a las personas que le prestaron tecnología costosa y sofisticada los ayudó a fortalecer su autoestima, a cobrar confianza y a estimular una mayor responsabilidad personal.
La Sra. Attewell agregó: “para ser efectivos, los juegos educativos deben ser diseñados y desarrollados con mucho cuidado para satisfacer las necesidades de estudiantes específicos, teniendo en cuenta sus capacidades, preferencias, objetivos de aprendizaje y el contexto en el que están aprendiendo”.

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